…La madre de la ciencia…
Como ya llevo diciendo varios días, cada persona es como es, se puede suavizar o agravar el comportamiento, pero tu naturaleza está ahí y no nos libramos de ella. Y entre mis características está la impaciencia.
No soy paciente, lo reconozco. Me pongo nerviosa cuando tengo que esperar, ya sea a alguien porque he quedado con ese alguien y no llega, o a algo, como al ordenador, que sea el que sea en mis manos siempre tarda demasiado en cargarse. Alguna vez me han dicho “¿tienes prisa?”, y no es que tenga prisa, es que… ¿por qué hay que hacer las cosas en 3 horas, si se pueden hacer en 5 minutos? Hay cosas que necesitan más tiempo, pero cuando algo se puede tener ya, no entiendo por qué hay que alargar ese momento.
Pero también tengo que decir que hay aspectos en la vida en los que he suavizado mi impaciencia, e incluso pido yo más tranquilidad. Descubrí que puedo ser paciente en mi anterior trabajo, donde cogía reclamaciones a cada minuto, donde tuve que aguantar que los clientes me llamaran de todo (y los/las que no eran clientes…)… Y aguantaba. Hay días que no puedes más, que necesitas desconectar, un día de trabajo sólo de papeleo y no coger el teléfono… pero sabes que al día siguiente podrás hacerlo igual que los días anteriores.
Y como en eso pues en otras cosas también: que si algo no se hace hoy, mañana hay tiempo, que hay cosas que tampoco pasa nada por dejarlas más tiempo que se asienten, que hay mucha vida por delante como para estresarse por cada nimiedad que nos rodee.
Me gusta que las cosas se hagan rápido y bien, me gusta que si algo puedo tenerlo YA porque hay posibilidades de tenerlo ya, lo tenga… Pero he aprendido a relajarme, a decir “si no se hace, pues no se hace”… Y eso, para mí, ya es mucho.
…Déjà vu…
Después de esperar un bueeeen rato a que la página se cargue para poder escribir, voy a ver qué me sale porque con lo que he esperado creo que se me han ido recuerdos sin quererlo… La edad… Bueno, a lo que vamos.
Hoy iba en el metro, y en eso que he escuchado como dos chicas hablaban (sin disimular ni nada, eso es de pobres). No sé qué edad tendrían, pero más de 20 y menos de 35 les echo yo. Una le contaba a la otra como un chico le dijo “te tengo que decir una cosa…” y ella se adelantó y dijo: “ya, que necesitas tiempo, que quieres estar tranquilo, que no sabes exactamente lo que quieres, que necesitas espacio para aclararte, que no te ves como algo serio conmigo…y realmente yo tampoco”. Y he pensado, coño, yo a ese le conozco.
Pero imagino que no, que todas las personas en el mundo somos iguales al fin y al cabo, todas acabamos viviendo más o menos las mismas situaciones, y hay frases muy socorridas para esos momentos. Pero escuchar a esa chica, que tenía pinta de ser mayor que yo, y recordando las cosas que me contaban personas… vamos a decir “con más experiencias” pienso… ¿Toda la vida va a ser igual? Toda la vida me voy a encontrar con el típico que “no quiera algo serio”, con el que no se ve preparado para estar con alguien (y añaden, tan genial y que valga tanto como tú), alguien que necesite tanto tiempo para pensar si realmente le gusto o no…. ¿Son las cosas tan difíciles?
No sé si es que yo antes me comía la cabeza demasiado y me he simplificado con estas cosas, o es que la gente se complica demasiado, pero yo en un mes de quedar con alguien, conocerle, hablar… sé si me gusta o no, o si podría llegar a gustarme o no, o si le quiero conservar únicamente como amigo o me lo imagino como algo más, o no lo imagino cerca de mí en la vida. No digo que en un mes sepas si te quieres casar o compartir tu vida con esa persona, pero sí saber si tiene potencial.
Con el tiempo y las experiencias he aprendido (creo) a no precipitarme, y a profundizar en las cosas y en las personas antes de dar un veredicto final, de dar más de una oportunidad, por si acaso; pero a la vez tengo las cosas claras. Siempre las he tenido, y más en estos aspectos. Por eso creo que esa gente que se escuda en esas tonterías, que les falta decir “no es por ti, es por mí”, no tienen cojones de decir las cosas como son: te he conocido más y no te veo como una pareja para mí; al ir conociéndote he visto cosas que no me han gustado, que pesan más que las que me gustan… Yo que sé, la verdad.
Me he resignado a que nadie dice la verdad, al menos no al 100%, bueno, ni siquiera al 80%. La gente miente constantemente. Yo reconozco que miento, pero sólo cuando creo que hay que hacerlo, pero hay gente que abusa, y acaba en una espiral de mentiras que te lleva a más y más, y al final acabas por creértelas tú.
Bueno, dejo de divagar, simplemente que veo que me espera mucho por recorrer, pero siempre el mismo camino. Habrá que hacer como en “El día de la marmota”.
…Yo no podría…
Ayer cuando escribí pensaba que no había nadie ya que me leyera. Cual fue mi sorpresa cuando vi en las estadísticas que tuve 34 visitas, así que nada, tendré cuidado con lo que digo, que todo puede ser usado en mi contra.
Resulta que estos días estoy dándole muchas vueltas a la cabeza a cosas. Una vez ya comenté que soy una persona que piensa demasiado, no actúo por impulsos porque, aunque en el momento parezca improvisado, ya he sopesado pros y contras de todas las situaciones posibles del momento, y ya me he creado una opinión al respecto. Y diréis, “yo no podría vivir así, a mí me gusta poder improvisar, elegir en el momento…”.
También comenté hace un tiempo mis celos. Soy una persona celosa, no soy de las que montan escenitas, pero sufro en silencio (como no tengo hemorroides, pues sufro esto). Hay cosas que me afectan más que otras pero no puedo negar que soy celosa, no porque no confíe en alguien, no porque crea que alguien me va a engañar, pero es algo inevitable, sientes celos y no sabes cómo no sentirlos. Y muchos me han dicho, y me diréis, “yo no podría vivir con celos, eso es que no confías, eso es de alguien muy posesivo, yo prefiero estar tranquilo, porque si ha de pasar algo, pasará tanto si tengo celos como si no…”.
¿Creéis que yo he elegido ser como soy? Que me dieron una lista de personalidades y yo dije: “ah pues mira, me vas a poner un poquito de celos, que esto da vidilla”. Hay cosas que no se pueden evitar, que se pueden intentar corregir pero uno es como es, y por mucho que intentes cambiar, tu naturaleza seguirá ahí: ya dije en el anterior post, una cosa es que te suavices o te agravas, pero tú eres X y lo serás siempre. Hay cosas que no se eligen, como tus gustos, y como tu personalidad, que has de vivir con ello aunque no te guste.
Odio cuando me dicen “yo no podría…”. No, yo tampoco, pero no me queda más remedio. ¿Que me como la cabeza por nada? ¿Que le doy vueltas a cosas que debería dejar correr? ¿Que me ilusiono muy rápido con ciertas cosas, cuando debería serenarme y dejar pasar el tiempo? ¿Que soy celosa con cosas que a lo mejor no debería? Os aseguro que me cuesta más a mí convivir con ello, que a vosotros tener que aguantarlo.
…Pensamiento libre…
Sinceramente, no sé qué hago escribiendo aquí: sé que nadie me lee ya, lógico, porque dejé esto hace mucho tiempo, pero siento la necesidad de soltar todo lo que me viene por la cabeza aunque, como siempre, nunca tal cual viene. Tengo mi diario, donde escribo todo como ha de ser, aunque intento no releerlo mucho, porque es malo (implosionas, está probado), pero yo que sé, será que me aburro, será… a saber qué será. El caso es que necesitaba poner unas cuantas chorradas.
Siempre digo que “llegados a este punto de mi vida…”…como si fuera tan mayor como para poder decir eso. Pero llegados a este punto de mi vida, he vivido cosas. No voy a decir “muchas cosas” porque sino cuando tenga 60 años no sé qué diré, pero si que he vivido cosas muy variadas, cosas que otras personas de mi edad no habrán vivido (igual que yo no habré vivido otras), pero las experiencias son las que te hacen ser como eres. Tú eres de X manera, pero con el tiempo te suavizas o te agravas. Yo ya no sé hacia dónde voy. Estoy harta de probar ir hacia los dos sitios y que ninguno sirva: si tienes un carácter demasiado… “difícil”, nadie se te acerca; pero si eres más dócil (por decirlo de alguna manera) se te suben a la chepa, te lo hacen pasar mal y vuelves a ser la borde del principio.
Siempre han dicho que yo soy borde, y puede que tenga contestaciones muy malas a veces, pero no soy así. Quiero decir, mis intenciones no son esas, nunca tengo el pensamiento de hacer daño intencionadamente a nadie, mi pensamiento es que “todo el mundo es bueno hasta que se demuestre lo contrario”… Seguramente me equivoco, pero prefiero ser positiva en ese aspecto porque sino mal vamos. Pero con el tiempo, y después de conocer a tanta gente como he conocido, creo que ya nadie es bueno.
Mi libro, “En busca de almas inocentes”, se llama así por una razón: no hay nadie completamente bueno en el mundo. Todos hemos hecho en algún momento algo que no deberíamos haber hecho (aunque no nos arrepintamos), hemos hecho daño a alguien, hemos sido crueles o vengativos… No hay “almas inocentes” (aunque yo no crea en el alma, es todo un poco irónico pero bueno), y conforme conozco a la gente cada vez el título que le puse a mi obra coge más peso.
No sé por qué dejo que me hagan tanto daño, me dejo llevar y al final soy la única que lo paso mal. Que me han dicho a la cara “yo también lo estoy pasando mal” y me he tenido que reír delante de esa persona, porque mientras esa persona se despedía indefinidamente de mí, yo estaba con lágrimas en los ojos. Pero bueno, eso es otra historia. Que confío en que la próxima persona que se cruce en mi camino va a ser buena, va a permanecer a mi lado… Y de tanto que confío, luego la caída es más grande.
Hace poco dije que no ponía la mano en el fuego por nadie, y lo vuelvo a decir. Llegados a este punto no confio en nadie 100% como para dejarme llevar ciegamente, y me sabe muy mal haber llegado hasta aquí. No confiar es algo que me hace daño, y que me hace sentir mal, pero no tengo confianza.
Espero que llegue el día en que vuelva a recuperar esa confianza en la gente, o al menos en alguien concreto, y que vuelva a ver las cosas más positivamente. Y espero que no sea tarde.
…Bruselas & Brujas…
Antes de hacer el viaje, como siempre, estuve buscando por internet información para saber de allí y demás, y al volver he pensado: “¿por qué no escribir yo sobre mi experiencia, para así futuros viajeros cuando busquen en google puedan encontrar algo más?”. Y aquí estoy, voy a intentar dar la máxima información posible del viaje, y espero que alguien, si busca, encuentre.
Nosotros salimos de Barcelona el sábado a las 6:25 de la mañana con Ryanair. Increiblemente el vuelo salió a la hora y llegó bien (1h50min de vuelo). Nuestra idea era hacer sábado Brujas y domingo Bruselas, así que ahí fuimos. Llegamos sobre las 8:30 al aeropuerto de Charleroi y en el mismo aeropuerto compramos los tickets de bus hacia el centro (que deja en la estación de Midi, en el centro de Bruselas, unos 3/4 de hora de viaje en bus, y salían cada media hora, igual que para volver). Ahí mismo sale el tren hacia Brujas, que cogimos de refilón. Resulta que en invierno hay una especie de oferta de tickets de tren que se llaman Shopping tickets o algo así, que son mucho más económicos que los normales durante el año, pero ya te suelen vender lo más económico sin preguntar, así que no hay que preocuparse en exceso. Estos salen cada hora, si no recuerdo mal, aunque no sé si el resto del año y el resto de tarifas de tickets y tal funcionan igual.
El trayecto dura más o menos una hora, y nos plantamos en Brujas a eso de las 11:30 más o menos, y nos dedicamos a andar. Hay que decir que en Brujas no hay excesivas cosas que ver, a parte de las calles con casas típicas, los canales, y alguna iglesia por el centro de la ciudad. Lo bueno de Brujas es ir andando sin un rumbo determinado, pero sabiendo por donde vas, así te vas encontrando más cosas. Eso sí, nosotros a eso de las 16:30 ya nos dispusimos a volver a la estación para volver a Bruselas. Es una ciudad muy pequeña, que no necesitas ni un día entero para verla (si te dedicas a entrar a museos, iglesias y demás sí, claro, pero si no…). El viaje de vuelta lo mismo, fuimos en tren hasta Bruselas a la Gare du Midi (que ya habíamos comprado ida y vuelta porque sale más económico) y de ahí andando al hotel, que lo teníamos a 10 minutos de la Grand Place.
Hablando del hotel, para lo que nosotros lo usamos la verdad es que lo recomiendo. Si vas de noche y tal puede no parecer un buen barrio, pero esta bien situado, cerca de todo, es funcional y tienen un desayuno buffet, que si coges alguna oferta en Booking.com (como nosotros) te sale bastante bien. Se llama Hotel Atlas, los recepcionistas hablan francés, inglés.., no es que sean especialmente amables, pero cumplen su función, que ya nos sirve.
Al día siguiente, domingo, nos pusimos en marcha a eso de las 9:30, habiendo dejado la habitación ya. Vimos la Grand Place, el Manneken Pis, subimos por la Albertina, pasamos por el palacio de las academias, vimos la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, de ahí unos fueron al museo del comic y otros al Parlamento Europeo, y ahí otra vez hacia la Grand Place, ver la estatua de bronce de Everard ‘t Serclaes (que si no te confundes de calle la puedes ver de camino al Manneken Pis) y comer por ahí, para luego comprar recuerdos y dirigirnos a la estación de Midi (en flamenco, Zuid, por si os perdéis y veis los carteles) para coger el bus al aeropuerto a eso de las 17h, ya que el vuelo de vuelta salia a las 19:30 (mención también a este vuelo, que llegó 20 minutos ANTES de la hora, increíble para Ryanair).
Curiosidades: La comida típica de allí son los mejillones con patatas fritas, y ya se aprovechan de que sea típico, porque el plato de mejillones más barto que vi eran 17€. También hay gofres a cada paso que das, en la misma calle del Manneken Pis, viniendo desde la Grand Place hay varios donde los hacen bastante grandes y no están del todo mal de precio.
Cerca de la Grand Place, en la Rue de Marché aux Herbes, hay una tienda llamada “Chocopolis”, donde te dan a probar el bombón que tú quieras, para que veas lo buenos que son. Hablan español, inglés, francés… Tienen unas cajas de bombones, de por ejemplo 30 bombones a 18€, y puedes elegir del tipo que tú quieras: de mango, picantes, de praliné, de champagne, mazapán, arroz inflado… Son muy simpáticos, atienden muy bien, y es de lo más barato en cuanto a chocolate que vi por allí. Además, si compras 5 cajas de bombones, la 6ª te sale gratis (esto por si vais en grupito y tal).
El tiempo, no nos llovió, en Brujas hace más frío, pero en Bruselas de vez en cuando salía el sol e iba calentando. Yendo en enero, la temperatura iba sobre unos 8 ó 9º, lo peor el viento, que es lo que más frío te da, pero en general no es demasiado (y eso que soy friolera).
Los enchufes, la verdad, es que no los utilicé, pero por lo que se ve si son de clavija pequeña, que no interfieren en la toma de tierra, no hay problema en usarse.
Por los idiomas… excepto 2 ó 3 sitios, en general has de saber inglés o francés. Las indicaciones de las calles están en francés y flamenco, igual que en los trenes, bus… Si hablas en inglés en general te entienden perfectamente, y más contando que vamos de turismo y a los sitios donde vas a ir ya cuentan que irán extranjeros. No esperes que te entiendan en castellano en todos los sitios, aunque en algunos tienen la carta en español incluso. Pero recomiendo saber las frases típicas por lo menos.
En Bruselas hay metro, pero sinceramente, todo lo que está en el centro se puede ir andando perfectamente. A lo mejor si a algun destino hubiéramos ido en metro nos hubiera dado tiempo de ir al Atomium (que eso sí que está totalmente fuera de la zona centro y habría que ir sí o sí en metro), pero igualmente se necesita un día entero para verlo, y no disponíamos de ese tiempo. Si usáis el metro, funciona de 5 de la mañana a 1.
Las tiendas en domingo están muchas abiertas, a parte de las típicas de turismo y demás. No sé cuando cierran ellos, ni hasta qué hora abren, pero ya os digo que si vais en fin de semana no os preocupéis por hacer las compras corriendo el sábado, que el día siguiente aún podéis.
Precio del viaje:
Vuelo: 35€ Ryanair
Hotel: 85€ habitación doble (42,5€ por persona)
Transportes: 22€ en bus al y desde el centro de bruselas + 10€ a y desde Brujas = 32€
Comer: 1ª comida Quick, cena Dürum, 2ª comida restaurante de platos combinados, en total unos 25€ (yendo a lo tirado, claro)
Regalos: 25€ entre bombones, recuerdos…
Total del viaje: unos 160€.
No añado lo que nos costó el parking del aeropuerto (unos 36€) ya que es un precio que no todo el mundo paga, unos van en transporte público, otros les llevan… Si lo dejáis también, contadlo como parte del viaje.
Hay que tener en cuenta que íbamos para un fin de semana, con lo que aprovechamos el tiempo todo lo que pudimos. Es decir, no nos dio tiempo a entrar a museos, ni a estar más tiempo en catedrales y demás, pero se ha visto todo lo que se quería ver, y lo más barato que se podía. Si vas más tiempo se comenta que se puede ver Osteende, Gante… que son pueblos más allá de Brujas y que también se va en tren.
Este es mi resumen, espero que en el futuro le sirva a alguien que busque información sobre este país.
