Ayer por la mañana volví de pasar una semanita de vacaciones en Linares, pasando unos días con el niño (que siempre que digo niño parece que tenga un crío, y aunque sólo tiene 2 años y medio más que yo y parece realmente mi hijo jaja). Estuvimos dos días en Granada y por fin vi la Alhambra (aunque el patio de los leones está en reformas, qué rabia), paseamos por el centro y acabamos muertos de tanto autobús (y yo de tanto tren ida y vuelta)… Pero ahora estoy aquí en Barcelona, en mi casa, buscando trabajo por todos lados para ahorrar e irme de casa, y echo de menos estar allí. Lógicamente en parte por mi novio, pero no sé, no es lo mismo Barcelona… Antes sentía que no podía irme de aquí, y realmente si me fuera me daría pena, pero ahora…
Supongo que las cosas cambian…
