Ayer no me acorde de hablar de esto, pero tengo que dedicarle un día, ya que el año pasado no tenía blog aún.
Ayer hizo un año de la muerte de uno de los mejores tenores de la historia, Luciano Pavarotti. En Italia todo el mundo se volcó para homenajear su muerte, sobre todo en su pueblo natal, Módena.
Un hombre que llegó a lo más alto por sus cualidades naturales, ya que no sabía nada de solfeo. Todo lo que hacía era de oído, y cantar así, como él lo hacía, sin saber nada de música es un mérito. Muchas veces cuando veo duetos o demás con gente a la que admiro y otros que no tanto pienso, “estos no saben al lado de quien están”. Pero claro que lo saben, mejor que yo que nunca estaré ahí.
Simplemente homenajear yo también a este genial artista, una de las pocas muertes que me han entristecido. El año pasado fue el año de las muertes de famosos, pero para mí ésta fue la más importante. Dicen que nadie es insustituible, pero siempre hay excepciones.

