A los tíos, por mucho que digáis, os gustan las tetas grandes. Ya podéis decir que os da igual, que no os fijáis en esas cosas o lo que sea, os fijáis y cuanta más delantera haya, mejor. La 90 ha dejado de ser la talla ideal para aumentar 2 o 3 tallas más y si no llevas escote ya nadie te mira.
El otro día leí que una actriz, Sienna Millers, ha sido obligada a ponerse relleno y ropa que resaltara sus pechos porque el director de la película en la que trabaja, Stephen Sommers, cree que tiene los pechos pequeños y a él le gustan las tetas grandes. Ella dice que se ha sentido ofendida por su comentario y por lo que tiene que hacer. Alguno dirá que es actriz, que tiene que hacer lo que le diga el director y que no será la única que haya tenido que hacer cosas así para que parezca que tiene unas tetas enormes, pero la diferencia es que a esta mujer le ha molestado y a las demás a lo mejor no.
Y a mí también me molestaría que me hicieran cambiar de alguna manera y más por esa parte del cuerpo. No tengo las tetas pequeñas pero tampoco tengo una exageración, pero es que para mí no es algo que haya que resaltar y ahora parece que todo el mundo quiere ver tetas o sino no se es una mujer.
Cuando digo que a todos los tíos les gustan las tetas grandes no me refiero que sea la cualidad indispensable para conocer a una persona o para que sea su pareja, que nos conocemos y cada uno lee lo que quiere. Dicen que las mujeres somos superficiales pero comparadas con los hombres no llegamos ni a la mitad. Y que nadie me venga diciendo que a nosotras nos importa el tamaño porque en general es mentira.
Muchas mujeres se operan cada año el pecho, ya no porque ellas mismas no se sientan a gusto, sino porque no gustan a los demás, por mucho que ellas digan. La sociedad hace mucho y si se pone de moda una 100 de pecho todas quieren esa 100 al precio que sea.
Las tetas son importantes, y cada vez más, por desgracia. Pero yo no las pienso enseñar.