Es alucinante cómo cambian las cosas de un mes para otro. Al menos en las ciudades grandes se nota más el cambio, ya que es donde más caro es todo. Pasamos de que un piso de 60 metros cuadrados en el centro de Badalona (la tercera ciudad más grande de Cataluña) valga 70 millones a que valga 40 en un abrir y cerrar de ojos, mientras que para comprar arroz hay que apretarse el cinturón. Pasamos de que, mientras las inmobiliarias tienen que cerrar, otros se enriquecen explotando bienes necesarios como es la comida. Que diréis, una vivienda también es necesaria. Sí, pero no es necesaria una hipoteca y se puede alquilar.
Y esa es la nueva forma de vida que se está extendiendo por España (de la que, como siempre, es pionera Estados Unidos). La gente ya no aspira a tener nada propio, como mucho un vehículo y gracias. La gente ya no tiene como meta poder decir que esa casa es mía y no acabar tirando el dinero a un saco vacío en vez de al banco, la gente prefiere un alquiler, y a estas alturas no sé por qué. Si fuera como hace unos años, cuando los alquileres de las casas eran razonables lo entendería, pero ahora que un alquiler es igual que una hipoteca, con la única diferencia que con el primero la casa nunca será tuya, no entiendo la razón de ser de esa elección.

Y tampoco entiendo cómo han podido subir tantísimo los precios de las viviendas, porque si dijeras que es lo que cuesta hacerla aún, pero no lo es, el precio ha ido subiendo por la avaricia de muchos, y ahora baja por la desesperación de los mismos. ¿Cómo vamos a pagar un piso enano a 70 millones con los sueldos que hay? Porque yo al menos no quiero que mis hijos hereden deudas, la verdad.
Yo tengo claro que algún día quiero meterme en una hipoteca para que algún día esa casa llegue a ser mía, y confío en que para cuando la vaya a comprar los precios no vuelvan a subir y pueda hacer frente a esos gastos (que desgraciadamente no se quedan en hipoteca + luz + agua + gas). Pero creo que me tendré que dar prisa porque las malas rachas son eso, malas rachas, y la economía es una montaña rusa que corre demasiado deprisa. Esperemos que los planes no se tuerzan y el año que viene empiece a buscar mi nidito.
Imagen del Ebro desbordado. (
