Mucha gente cuando tiene que describir la ciudad o pueblo donde viven empiezan (y acaban) destacando los defectos y, por muy bonita que pueda ser, no se te ocurre nunca visitarla porque la imagen que te han dado es de un sitio en ruinas por lo menos. Yo no. Creo que a mí nunca se me oirá renegar de Badalona. He vivido toda mi vida aquí, pero eso no quita para que me pueda gustar lo mismo que el primer día, y es que tiene tantas cosas que la hacen bonita que a cualquiera le gustaría.
Para empezar, tiene playa y montaña. Diréis: “si a ti no te gusta la playa y la montaña te da igual”. Y qué, pero están. Y aunque no me gusten ninguna de las dos, me gusta ver las dos desde mi balcón, y pasear por la rambla y ver las barcas y las palmeras y el agua moviéndose. La montaña no la vendo porque no es que sea asidua y a parte, una montaña es una montaña, pero si vienes a Badalona verás la playa sí o sí.
Las fiestas de Badalona son míticas. El “Dimoni” (demonio) es un símbolo de aquí, y la “cremada del dimoni” lo más recordado de mayo, junto con el “correfoc”. Pero sino, en cuanto a ocio, nadie me puede decir que no conoce a la Penya. Y su pabellón se usa también para conciertos o eventos grandes, así que aquí siempre hay algo que ver. Recomendaría también discotecas de aquí, pero no vais a venir para ir a Titus, así que eso lo dejamos.
Hay que decir que no hace falta que te muevas mucho para encontrar lo que quieras. En el centro están todas las tiendas que puedas necesitar, desde supermercados a tiendas de ropa, pasando por librerías, joyerías, restaurantes o tiendas de cómics. Y no sólo eso, sino también de tipo cultural: dos teatros, el museo –donde están las ruinas romanas, recomendado de verdad-, el cine, que aunque nos lo vayan a cerrar, abrirán uno en el centro comercial…
También esta ciudad (sí, ciudad, no pueblo) está bien comunicada: llegan tanto el tren, como el metro y el autobús, y el tranvía no está muy lejos. Son quince minutos para llegar al centro de Barcelona en tren y más o menos lo mismo en coche.
La única pega de peso que le vemos unos cuantos bastantes es la alcaldesa, que no nos la quitamos de encima por mucho que queramos, pero ahora que la tenemos de consejera en no sé dónde estamos liberados y mires donde mires no encontrarás nada tan malo como para irte de aquí.
Que los precios en general pueden ser más caros que en otras ciudades, que la inmigración nos va a echar a nosotros… Llega a compensar incluso esto con lo que tenemos de siempre y que no nos pueden quitar, una identidad de la que yo al menos estoy orgullosa y que espero no tener que irme nunca de aquí, pero aunque así fuera siempre recordaré Badalona como la mejor ciudad, y el que crea que hay una mejor es porque aún no ha visto esta. Yo os invito.
