Archivos para Enero, 2008

…Vade retro, Satanas…

Aunque pueda parecer una palabra fuerte, odio a demasiada gente. Lo uso en el sentido de “no soporto…”, pero suena más potente decir que odio. Y es que supongo que desgraciadamente es muy difícil que alguien me caiga bien: no me gusta la gente que es muy aburrida, que no escucha a los demás cuando hablan, que van demasiado lanzados y los que nunca acaban de coger confianza, que desprecia a los demás por su forma de ser, que no respeta a los demás en todos los sentidos – desde ponerse la música a todo volumen hasta escupir en el suelo, pasando por no lavarse -, que son egocéntricos, que van muy de sabihondos o que no saben nada de nada, que son muy lentos tanto en movimientos como en pensar, los chulitos, los creídos… Y millones de adjetivos más. Sé que yo tendré muchos defectos –de algunos ya hablaré algún día para que me pongáis a parir a gusto- y parece ser que uno de ellos es este, el no soportar a nadie, pero sobre todo hay dos cosas que no me gustan nada.

En el puesto número dos de las personas insoportables están los cotillas. Y ya no me refiero al que le cuenta a aquel que el otro se ha ido de viaje a la otra punta, sino los que critican cuando comentan y, mucho peor, los que “adornan” la historia con detalles más espectaculares. Algunos no se conforman con eso, primero preguntan al protagonista toda la trama y luego la airean, no sin antes improvisar durante la marcha partes que luego irán degenerando más y más, hasta que lo que empezó en Barcelona comprando unos zapatos que no encontrabas acabó en Sevilla motándole un pollo a la dependienta y poniendo la tienda patas arriba. Y yo me pregunto si la vida de estas personas es tan aburrida como para inventar cuentos, y si otras personas hablaran de ellos les haría la misma gracia.

Eso si, la medalla de oro se la llevan… Las personas que se hacen las graciosas y no lo son. Esas que para llenar los vacíos cuentan chistes, imitan personajes, hacen ruiditos y en general, molestan. Me gusta mucho reír, hacer el payaso –porque tengo mis momentos como todos-, y que en una conversación se oigan frases ocurrentes y anécdotas graciosas, pero no que cada palabra tenga la obligación de hacer reír, porque es entonces donde pierde la gracia.

Podría seguir criticando más, y que conste que no lo hago a espaldas de nadie porque si se lo tengo que decir a alguien no me callaré, pero parece que siempre me estoy quejando y no –claaaaaaaro que no- así que aquí lo dejó, tomad apuntes, nenes x_DDDDD.

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…Alter ego…

Siempre que puedo intento no negar totalmente la existencia de las cosas, digo que no creo en ellas y doy mis razones del por qué, soy más bien agnóstica que atea (lo de la frase “si no lo veo no lo creo”). Y como siempre, voy a echar por tierra las creencias populares, porque… soy así, oye x_DDDD

Yo creo en el amor, claro, aunque sean reacciones químicas dentro de nosotros y todo eso, creo en el sentimiento de querer a una persona por encima de los niveles de amistad, fraternal y demás. Pero no creo en el amor a primera vista. Para mí eso es pura atracción física, donde sólo estás influido por el exterior y no sabes realmente cómo es esa persona, por lo tanto, no puedes enamorarte. Y, yendo al lado contrario del asunto, no creo en las medias naranjas. Las almas gemelas, como todos las entendemos, son dos personas afines en todos los aspectos, que se complementan a todos los niveles y por esa regla de tres son perfectos el uno para el otro, no difiriendo en nada y felices en su mundo de flores silvestres. En primer lugar, no creo que haya dos personas que se parezcan tanto en todo y se aguanten toda la vida pero en cualquier caso y esto me lleva al segundo punto, me parece la cosa más aburrida del mundo. Yo creo que una pareja debe de estar compuesta por dos personas que tengan puntos en común y puntos que no se parezcan en nada, que compartan aficiones y gustos y a la vez que tengan otros que puedan disfrutar solos o con otra gente, que tengan su vida a parte de la otra persona pero también que se puedan enseñar cosas nuevas. Tampoco creo que haya dos personas que se soporten sea cual sea el caso, que encajen tan bien que él aguante las salidas de tono de ella y vice versa, no se enfaden nunca y sigan viviendo en su mundo de color de rosa. Pero vuelvo a decir, ¿y esa chispa que tiene que tener la relación? No digo que haya que estar siempre con las garras puestas, pero si dos personas tienen comunicación, ya sean familiares, amigos o lo que sea, alguna vez discutirán, a menor o mayor escala, y yo tampoco lo veo mal, cada uno tiene que tener su punto de vista y no ser un calco de los demás, pensar por si mismo y arreglar las posibles diferencias que se puedan tener con otras personas, en este caso, tu pareja.

 

No creo que sea necesario tener un alma gemela pero, ¿acaso alguien necesita un alter ego para ser feliz?

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…Busque, compare…

Estamos rodeados de anuncios: en las revistas, en los carteles de las calles, en los papelitos que se reparten, hasta en las bolsas, en los cines y, como no, en la televisión. Pongas el canal que pongas verás a un famoso anunciando una bebida, a una mujer recomendando un producto adelgazante o a niños correteando manchados con una madre sonriente ya que su detergente puede con todo. Lo único que nos sorprende aún un poco y que poco a poco vamos asimilando es la duración de la publicidad y la cantidad de anuncios que ponen, incluso dentro de la misma programación, pero hemos acabado aceptando que esta marca patrocine el programa y que hasta los equipos de baloncesto tengan el nombre del que tiene el dinero. Pero aún así creemos que aunque nos avasallen con productos y nombres famosos no nos afecta y compramos lo que nosotros queremos, pero no es así.

Todas las empresas tienen un equipo de publicidad, que se encarga de averiguar el público al que tienen que dirigirse, las necesidades de éste y lo que más les interesa, acercándose poco a poco a nosotros sin que nos demos cuenta, y haciéndonos gastar un dinero que podríamos ahorrar si no estuviéramos tan influenciados. Y vosotros diréis, yo no estoy influenciado, yo compro lo más barato o lo que yo quiero. Bueno, sí, el que no pueda permitirse más puede que sí lo haga, pero todos nosotros podemos comprar la mayoría de productos que aparecen en televisión ya que son asequibles. Además, atacan por ahí, el precio: no pagas hasta dentro de tantos meses, el primer mes gratis, dos por el precio de uno… Nos lo envuelven en un papel tan bonito que creemos que es mejor de lo que realmente es.

Y claro que surte efecto el usar una imagen famosa para anunciar lo que quieras: el soso de Nadal toma Colacao, Shakira y Banderas usan Viceroy y Nicole Kidman huele a Chanel, y nos gusta saber que podemos tomar, usar y oler igual que ellos, porque ellos son grandes y lo queramos o no son un objetivo a alcanzar por la mayoría.  Al igual que en otros casos, como los productos adelgazantes o los detergentes, necesitamos ver a personas anónimas que nos digan que ellos lo han probado y funciona, para que te des cuenta que tú, otra persona normal, lo puedes usar y te funcionará. Tenemos que ver el efecto que crea para creérnoslo y por eso ellos y nosotros necesitamos la publicidad, porque aunque sabemos que a veces pueden estar trucadas las imágenes y nos pueden engañar, nos hace falta el reclamo visual antes de comprarlo.

¿Es necesaria la publicidad? Y cada día más.

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…Creer o no creer, esa es la cuestión…

 Hace unos posts hablé de la religión en cuanto a asignatura impartida en los colegios y a lo mal que me parecía que una persona no tuviera cultura acerca de este tema y otros  simplemente por no considerarlos tan importantes como otros. Pues hoy quiero hablar de la religión en tanto creencia. Antes que nada, decir que yo respeto lo que cada uno crea, siempre y cuando no interfiera en los demás, claro, y no voy a criticar la fe de los demás, porque es innecesario para exponer tu opinión (cosa que parece que los políticos no aprenden x_DDDD).

Yo ya dije que yo no creía en Dios. Para mí es inconcebible que un ente superior, habiéndose creado a sí mismo (o apareciendo por reacción espontánea) tenga tanto poder como para crear el universo, la Tierra y que de un poquito de barro cree al hombre, cosa que contradice completamente a la evolución –en la que yo creo- ya que él crea al hombre, y lo hace poco después de haber creado el cielo y la tierra y la luz y la oscuridad y todo lo que hizo en esos seis días, y aún así hay creyentes que comparten las dos opiniones, que Dios lo creó todo y a la vez se dio lugar la evolución. No le encuentro la lógica.

Tampoco creo en la existencia de Jesús, el enviado del Señor, que hacía milagros para demostrar que era el Salvador. En teoría cuando alguien es tan bueno y tan misericordioso no debe demostrar lo grande que es, pero bueno, no pienso que esta persona existiera e hiciera todo lo que relata la Biblia – que también creo que es un libro que se escribió porque sí, ya que la primera copia encontrada es del siglo XI, ¿quién dice que no la escribió un monje cualquiera para darle sentido a todo?

Y para echar por tierra cualquier creencia, tampoco creo en el alma. Creo en la conciencia, pero como moral, como parte del cerebro que te dice qué está bien y qué no, pero no en un “algo”  inmortal propio del ser humano que abandona el cuerpo al morir, porque en ese caso a dónde va, ¿al cielo y al infierno? ¿O se reencarna como dicen otras religiones? En el caso de reencarnarse, ¿deberíamos recordar lo que hemos hecho en vidas pasadas, o eso sólo forma parte del cerebro? Entonces, ¿la memoria forma parte del cerebro pero no la moral?

No he entrado a criticar a la iglesia, porque lo veo una tontería y no tiene relación con el tema tratado, ya que puedes tener fe en una cosa pero no en otra, así que aquí dejo mis reflexiones sobre un tema que aún mueve a mucha gente, da esperanza a algunos y mata a muchos otros.

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…Miedo al miedo…

Algunas personas creen que tenerle miedo a algo es síntoma de debilidad, de no tener valentía. Yo creo que todo el mundo le tiene miedo a algo, ya sea un miedo más común o no, aunque sea lo que algunos consideran miedos irracionales, pero dudo que exista una persona que tenga una actitud atrevida y valiente con respecto a todos y cada uno de los elementos que componen la vida, y además, creo que reconocerlo no te hace aún menos valiente, sino todo lo contrario. Y como ya llevo mucho tiempo sin hablar de mí propiamente, sino sólo dando mi opinión, os voy a “instruir” un poco más, para que luego no digáis que no me conocéis x_DDDD.

La verdad es que soy una persona un poco miedosa sobre todo para probar cosas nuevas, no significa que le tenga miedo al hecho de hacerlo, pero puede que sí un poco a las consecuencias de esto. Aún así, no considero éste uno de mis miedos.

Hace un tiempo tenía dos de los miedos más comunes: el primero, el miedo a las alturas. El simple hecho de asomarme al balcón desde mi piso (un cuarto) ya me daba respeto. El otro eran los ascensores, y no sólo el miedo de subir, sino el pensar, ¿y si se sueltan los cables y se cae? El subir hasta arriba de la torre Eiffel no los suavizó, pero a base de enfrentarse a ellos al final se superan.

Hay algo a lo que todo el mundo cree que le tengo miedo, pero lo que me da es asco, y son los bichos, añadiendo a “bicho” las ratas, ratones y demás. Sólo hay un insecto al que le tengo miedo de verdad, y son los abejorros que parecen aviones, que si aparecen por mi habitación no me verás por ahí en un buen rato.

Hay otra cosa que suelo evitar bastante y son las escaleras sin fondo, esto es, las escaleras que mientras subes puedes ver a través de ellas el suelo, que no tienen una base tan resistente como las de piedra y demás, ya que suelen ser de hierro y cuando subes hacen demasiado ruido e incluso algunas se mueven. Deberían prohibirlas…

Pero, como no, no puedo hablar de este tema sin mencionar mi miedo más grande, el que tengo desde hace más tiempo y el que sé que no me voy a quitar nunca, más que nada porque no quiero enfrentarme a él. Es raro que haya alguien que aún no lo sepa, pero le tengo pánico al agua. Y algún tontito dirá, ¿entonces no te duchas ni bebes agua? Aclaro, superficies de agua en la que me pueda hundir, véase piscina, mar… Lógicamente, como alguno me ha preguntado alguna vez, no sé nadar, aunque es algo que se deduce, y es un miedo raro cuando desde mi balcón veo el mar, y me gusta verlo, pero no me veréis tocando el agua.

Aquí están los míos y me podéis criticar y opinar, pero decid antes los vuestros que ya veis lo que me gusta hablar x_DDDDDD.

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